La gastronomía de Pinamar logró una evolución significativa a lo largo del tiempo. En sus inicios se podía encontrar en el balneario las tradicionales parrillas y pizzerías que, en la actualidad están conviviendo con otros bodegones y las nuevas propuestas gastronómicas. Esta ciudad balnearia no solo atrae turistas por sus playas, también lo hace por una oferta culinaria que crece cada temporada.
Los clásicos menús que nunca fallan
Algunos lugares resisten el paso del tiempo porque simplemente hacen bien lo básico. Las parrillas de la ciudad siguen siendo una parada obligatoria porque ofrecen cortes generosos, ensaladas frescas y el tradicional asado que se multiplica en cada esquina. Otra atractiva opción son los mariscos frescos que han ganado terreno por los restaurantes especializados que trabajan pescados y frutos de mar traídos directamente desde el puerto de Mar del Plata.
La pizza a la piedra conserva fieles devotos. Esas masas crocantes con muzzarella que se estira infinita, compartidas en mesas largas donde se mezclan familias enteras y grupos de amigos: una postal repetida en decenas de pizzerías que abren sus puertas apenas arranca la temporada. Un buen plan para estas vacaciones es disfrutar de estas comidas tradicionales y conseguir pasajes a Pinamar resulta cada vez más accesible desde Buenos Aires u otros puntos del país. Si deseás más info sobre horarios y recorridos visita este link.
Cuando la innovación entra por la puerta
En estos últimos años, chefs formados en Buenos Aires, decidieron probar suerte en Pinamar apostando por conceptos diferentes. Aparecieron restaurantes de cocina de autor donde los ingredientes locales se presentan con técnicas contemporáneas: pescados ahumados en casa, vegetales de quintas cercanas, carnes maduradas con paciencia.
La influencia internacional también ha dejando huella con propuestas de comida asiática, hamburguesas artesanales o bares de tapas al estilo español; opciones que hace una década eran impensadas en un balneario argentino. Los food trucks también han sabido encontrar su lugar en la Costa, con menús variados y al paso.
Dulces tentaciones y cafés con onda
Para los amantes de lo dulce, una buena noticia es que las heladerías artesanales se multiplicaron a un ritmo veloz en la zona. A cualquier hora se pueden ver filas interminables en cada local, lo que demuestra que el helado sigue siendo una religión veraniega. Los cafés de especialidad encontraron su nicho en Pinamar. Comenzaron a aparecer los baristas que preparan lattes con arte incluido, granos de origen único y métodos de extracción modernos.
Comer fuera de temporada: otro Pinamar
Muchos restaurantes en la zona han decidido dejar de cerrar en la época invernal. Se ha hecho una tendencia la apuesta de estos locales por mantenerse abiertos todo el año, transformando así la escena gastronómica y atrayendo a visitantes en busca de la tranquilidad que aportan las temporadas bajas. Algunos chefs aprovechan los meses fríos para experimentar con menús degustación que en verano resultarían imposibles por el ritmo frenético del servicio.
Pinamar ya no es solo playa y sol. La gastronomía se convirtió en protagonista, con propuestas que justifican el viaje incluso cuando el termómetro no acompaña para meterse al mar. Después de todo, el buen clima + buena comida siempre ha sido una combinación ganadora.
